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No tocar, por favor

Comisario: Jorge Luis Marzo

Artistas participantes: Guillermo Trujillano, Joan Fontcuberta, Mireia c. Saladrigues, Andrés Hispano, Félix Pérez-Hita, Oier Gil, Sandra Amutxastegi, Pau Figueres y Arturo “fito” Rodríguez.

Intervine con cuatro obras.

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(en la foto los algunos de los participantes de la muestra tocando demasiado la pieza “Ironía” de Joan Brossa)

Mantener una distancia prudente frente a una obra de arte es un gesto asumido por la gran mayoría de visitantes en un museo; nos lo recuerdan constantemente los vigilantes, los cordones de seguridad y los rótulos en las salas de exposición. Sin embargo, frente a una imagen que no es una obra de arte, o ante una réplica de ésta, nada ni nadie nos impide la proximidad: de hecho, convivimos con ellas constantemente, están presentes en todas las pantallas que tocamos incesantemente con la punta de los dedos. El valor singular, artístico y patrimonial de la imagen o del objeto provoca pues su conversión en icono, desplegando un régimen de censura a su alrededor; no tocar, hablar en voz baja, no hacer fotos, no comer… Pero también el museo provoca esa situación: podemos colgar en una de sus paredes cualquier imagen que nada tenga que ver con el arte e inmediatamente pasaremos a observarla a través de ciertos rituales corporales: poniendo las manos atrás del cuerpo, doblándonos hacia adelante…

La historia del arte nos ha acostumbrado a observar las obras “en sí mismas”, puesto que están ahí para ser miradas, sin prestar atención al hecho de que alguien tiene que mirarlas, que responderles. Cuando se trata del espectador, lo que juzgamos de su respuesta es, por lo general, la educación artística o intelectual y la sensibilidad a la hora de “ensimismarse”. Sin embargo, los públicos pueden tener otros criterios de interpretación sobre determinados objetos o imágenes, y pueden responder de forma diferente a lo que se considera apropiado en un museo, apartándose de las disciplinas impuestas por éste.

La exposición No tocar, por favor parte del minucioso registro de incidencias en las salas de exposición de Artium, recogido por el personal del museo desde su creación en 2002. Este registro supone una ventana abierta para explorar los comportamientos y actitudes de los visitantes frente a las obras de arte y frente a la propia institución museística. No se trata de juzgar la calidad de esas actitudes, sino de analizar la pluralidad de percepciones que el mundo del arte alienta y de observar cómo se manifiesta la complejidad social en un lugar tan reglamentado como el museo.

Esas incidencias revelan constantemente tensiones ante la autoridad y la disciplina; nos hablan de sustracción de objetos e incluso de violencia sobre las obras; nos comentan la función de los vigilantes, de los guías, del valor de los originales, o del propio público como objeto de exposición. Todo ello abre caminos sugerentes que nos permiten a todos analizar la función última de los museos y de los objetos que contienen.

La exposición, comisariada por Jorge Luis Marzo, agrupa diversas intervenciones de la mano de Guillermo Trujillano, Joan Fontcuberta, Mireia c. Saladrigues, Andrés Hispano, Félix Pérez-Hita, Oier Gil, Sandra Amutxastegi, Pau Figueres y Arturo “fito” Rodríguez,, más la colaboración especial de los participantes del Programa de Arte Contemporáneo del EPA Paulo Freire, de Taller de Lectura de la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa así como de los programas de Educación de Calle y de Juventud del Ayuntamiento, todos ellos de Vitoria-Gasteiz, a quienes se invita a registrar fotográficamente y exponer las actitudes de los visitantes en el museo durante el periodo en que la muestra esté abierta.

Con motivo de la exposición, se edita una publicación que amplía estas cuestiones. También, desde febrero de 2012, se encuentra abierto un archivo online con una exhaustiva relación de materiales textuales y audiovisuales de muy diversas procedencias que buscan ofrecer una amplia mirada sobre la historia y la actualidad de las relaciones entre el público y las obras de arte. Puede consultarse y comentarse libremente.